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Espero os gusten los pequeños relatos que compartiré, así como lo que me ronde por la cabeza y me parezca importante compartir.


Ilusión

Ilusión
Que la ilusión nos acompañe todos los días del año.

jueves, 20 de julio de 2017

Madre putativa

Imagen relacionada 















                                 

De todo lo que me habré perdido en la vida, lo único que siento es no haber sido madre. Mi cuerpo me negó esa posibilidad y ahora, cerca de la cincuentena, ni quiero solventar este tema, ni siento que mi humilde ADN no vaya a ser heredado. Sino que tener conciencia de esta carencia, ha sido crucial para inclinar mi carrera hacia ellos, los niños. Estos que en nuestros papeles aparecen con un triste genérico que los engloba a todos: “menores”. Ya sean tiernos infantes o adolescentes con más meneo que los toros bravos en su pradera. Me ocupo de sus cuitas, unos con historias demasiado grandes para cuerpecillos tan pequeños e inocentes y otros que, cual pandemia infausta, arrasan todo a su alrededor. Me implico, a menudo demasiado, y el resultado es que me parece haber parido muchísimas veces. Muchas más de las que la biología me hubiera permitido.

sábado, 21 de enero de 2017

Óliver y Vega



    
     Ladridos a medio camino entre fieros y desesperados me despertaron. Esta vez era una joven la que se acercaba al refugio. Estaba asustada, evitaba mirarnos, pero cuando lo hizo se fijó en Golden. Mal asunto. Su apariencia inocente ocultaba a un verdadero asesino. Llegó molido a palos y estoy seguro de que mereció todos y cada uno, pero es perro viejo y sabe embaucar. La muchacha pregunta y le señala. No puedo permitirlo, me adelanto, doy muestras de afecto e interés. Consigo mi objetivo y me lleva a mí a su casa. Por el camino me bautiza, Óliver.
     Vega me presenta a su madre, ella es el verdadero motivo de que yo esté allí. Soy su último cartucho. Debo hacerle compañía y sacarla del mutismo en el que se hunde cada vez más. Gesto ausente, pero semblante sereno. Me acerco, olfateo, rozo mi trufa húmeda en su rodilla y cruzamos nuestras miradas. Posa su mano en mi lomo, como si siempre hubiera estado junto a ella. Me dejo hacer mirando de reojo a su hija, que por primera vez sonríe ilusionada. Yo sonrío también por Vega, siento que ella es la verdadera rescatada. Por fin todos encajamos en el puzle. 

 Relato para ENTC, puedes comentar AQUÍ
Asun©21 de enero de 2017
Imagen: Dalton

miércoles, 11 de enero de 2017

La empresa



Imagen relacionadaLa empresa

     En un principio no sabía qué decir, era una encerrona y todos me miraban. Estaba en la peor empresa imaginable. No me gustaba el trabajo, odiaba sus  horarios y por supuesto, me caían fatal todos mis colegas. El jefe que se llamaba Don Juan era el peor de todos, se había metido en mi vida de manera imperdonable. 
     Pero delante de aquél cura, con los compañeros por testigos y con un irresistible Don Juan a mi lado poniendo delicadamente un diamante en mi dedo, dije que sí, sí quiero. 
     No parecían tan odiosos, al final.


Asun©8 de enero de 2017
Imagen de la red
 

viernes, 16 de diciembre de 2016

Magdalena



    
El niño se durmió acunado en aquellas extrañas palabras. Ese era el momento mágico en que ella se transformaba con una expresión nueva que desprendía paz, quizá la que le habían robado, junto a su familia y la propia tierra que la viera nacer.
     Él, maravillado, se daba la vuelta para disimular la emoción que arañaba sus ojos y que sin poder evitarlo le hacía llorar.
     Magdalena había sido una pequeña huérfana rescatada de un campo de refugiados veinte años atrás. Sin embargo parecía que no podía, o quizá no quería recordarlo y jamás hablaba de ello. Aunque él, sospechaba que no había quedado del todo atrás porque una sombra invisible cubría a veces sus ojos, tan limpios, y un halo de extraña melancolía la envolvía en ocasiones. Entonces respetaba su soledad, esperando paciente a que el color y la sonrisa volvieran a su cara, tan perfecta.
Hasta que había nacido su hijo, desde entonces cada noche, ella besaba la pelusilla de su cabeza, aspiraba su olor dulce y meciéndole le canturreaba en aquél desconocido idioma.


Asun©15 de diciembre de 2016
Imagen recogida de la red. 

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viernes, 25 de noviembre de 2016

Amor odontológico


Llegó al pueblo, entró en la posada, la dueña exhibió unas grotescas encías en su boca desdentada. Luego se dirigió a la botica, cuya joven dueña le encargó la investigación. Ella lucía una preciosa dentadura pero estaba asustada, muy asustada.

Interrogó al barbero, responsable de tanta mella. Por descontado no tenía ni un diente,  curioso le preguntó su edad. Silencio. 104. ¿cómo? Miró a su alrededor, en un mortero había un polvillo blanco, con un diente entre medias.

      Seguidamente entrevistó al alcalde, al párroco, al médico. Ninguno conservaba apéndices dentículos, pero eran centenarios. Ató cabos.

      Volvió junto a la boticaria, se había prendado de ella irremediablemente y… le hizo una proposición: compartir sus vidas, sin un solo canino, pero por toda la eternidad.

 

Asun©14 de octubre de 2016

jueves, 20 de octubre de 2016

De haciendas y pelotas.

La bola cayó con un golpe seco en medio del corral. Marcelina la recogió y con picardía la metió en su delantal, mientras maquinalmente ahuecaba con gracia su ondulado cabello castaño. Sabía que no tardaría en aparecer uno de los mozos buscándola para proseguir el juego en el frontón. Tuvo suerte porque fue Abdón quien venía, sudoroso y jadeante. Sus miradas, negra noche la de él,  suave amanecer la de ella, se encontraron quedando ambos mudos durante un instante infinito.
— ¿No habrás visto una pelota?
—Pues No. Pero podrías pasarte luego, por si apareciera.
Continuaba con sus quehaceres cuando Antonio, el de la hacienda más rica del pueblo, la llamó. Volvió con desgana sobre sus pasos. Él azorado y compungido, con apariencia aún más boba de lo habitual, le dijo:
—Marcelina, yo… mi madre… no podemos volver a vernos.
—Antoñito no te preocupes tanto, ¿quién te había dicho que tenía yo intención de volver a verte? ni a ti, ni a tu madre, ni a nadie de tu familia.
Se dio media vuelta, la cabeza alta sostenida por la rabia y una ilusión creciendo en su interior, al acariciar la pelota de cuero que todavía escondía en el bolsillo.




 Relato para Esta Noche te Cuento
Puedes comentar también A Q U Ï

martes, 11 de octubre de 2016

Absurdo test


 Poco antes de que los domingos fueran amargos, había hecho uno de esos test absurdos que pretenden desvelar la mucha o poca complicidad que tienes con tu pareja. El resultado fue que prácticamente éramos dos desconocidos.
      Reí para mis adentros. No salía de mi asombro, me instaban incluso a estar vigilante, tu pareja puede tener “otro interés”, has descuidado irreparablemente tu relación…Cuánta gracia me hacía, quise comentarlo a mi mujer, pero recordé que era lunes y quedaba con sus amigas. Mañana, me dije, pero los martes gimnasio, miércoles cena de trabajo, jueves visita a su madre, viernes peluquería, sábado compras...Entonces me pregunté ¿desde cuándo no veía a mi mujer.

Asun®29/09/2016
 

Imagen tomada de la red

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Parfaits crayons


     





El lápiz con el que ella, cada mañana, se lo dibujaba estaba allí. Lo recogió y lo guardó en el bolsillo. Confiaba en que nadie le viera hacerlo, inmersos como estaban en el trasiego de policías, personal de urgencias e incluso algún vecino con malsana curiosidad disfrazada de “puedo ayudar en algo”. Llegó el juez, jueza en este caso. Observó el mortal orificio del cráneo. Él, aturdido, respondió a sus preguntas, todas ellas previsibles.
      Excepto la que cuando, ya al marcharse, hizo distraídamente al forense ¿Crees que se seguirán vendiendo los “Parfaits crayons”? Un sonido seco de madera al partirse llenó la habitación. Sí, evidentemente, se vendían todavía.
 


Asun®14/09/2016

martes, 9 de agosto de 2016

OLIMPIA



      Olimpia se deja acomodar feliz en el autobús. No para de enseñar la medalla al resto de viajeros, algunos ya la conocen y la saludan complacidos, otros con mal disimulo le dirigen una sonrisa forzada y evitan el metal lleno de babas. De vez en cuando mira a su madre y le hace volar una mueca de beso, con la mirada torcida y una risilla de medio lado. Entonces a ella el orgullo se le desborda por los ojos, la pena también.
     Un día más en ese bucle interminable, vuelven a casa después de que Olimpia consiguiera de nuevo batir su récord. Esta vez ha logrado bracear las tres cuartas partes de la piscina, entre continuos amagos de desaparecer bajo el agua y el esfuerzo sobrehumano para no bajar de la grada y ahorrar a su hija ese sufrimiento.

      Ya caída la noche Olimpia aferrada a su medalla, se duerme agotada. Su madre se la quita muy despacio, la limpia un poco y la vuelve a meter en la mochila, para que al día siguiente la reciba como si fuera la primera vez.

 
Relato para Esta Noche Te Cuento, puedes comentar aquí A Q U Í
Asun©5 de agosto de 2016
Imagen cogida de la red

sábado, 28 de mayo de 2016

Liberty

¿Mami, por qué soy negra? La niña era demasiado pequeña para preguntar eso, pero ella sintió que había llegado el momento de las explicaciones. Procuró calmarse, tomó su manita de dedos finos y perfectos y se acomodaron en el sillón de leer cuentos. Aunque las palabras se le ahogaban en la garganta, como tantos en aquellas aguas salvajes, comenzó el relato de una princesa, su valiente madre y su hada salvadora.
“Erase un país muy lejano al otro lado del mar, donde una dulce madre trajo al mundo a la más bonita de las niñas, de brillante piel caoba y preciosos ojos profundos. En su aldea una terrible sequía había caído como una maldición y sin agua todo carecía de vida. Muchos de sus habitantes embarcaban en busca de un futuro mejor en el país de los blancos. Desesperada la mamá envolvió a su hija en su única manta y subió a una barca demasiado frágil, en un mar demasiado bravo. Volcaron. Días después llegaron a una playa, la favorita de una joven, que las encontró.
La madre exhausta le entregó a su niña antes de cerrar los ojos para siempre diciéndole: “Tú serás la mamá de Liberty. ¿Sí?”

— Si.

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Asun©27 de mayo de 2016

martes, 24 de mayo de 2016

El caso del japonés desaparecido

     
     En esa casa no vive Mizuki Tanaka, dijo el joven policía que me interrogaba ¿Cómo que no? Repliqué desesperada. De hecho, explicó, no vive nadie, está abandonada. No puede ser, yo vivo allí con Mizuki, pregunten a los vecinos. El agente aseguró que ya lo había hecho y nadie nos conocía. Pero yo dejé a Mizuki perfectamente cuando me fui a trabajar. Imposible usted actualmente no tiene ningún empleo. ¿Qué?
     Las paredes del cuarto de interrogatorios parecieron comprimirse hasta aprisionarme. Vi mi reflejo en el espejo frontal. Grité. Estaba empapada de sangre, sujetaba en mis manos la fotografía de aquel seductor japonés.  Un alfiler atravesaba su corazón.


Asun©19 de mayo de 2016
Imagen cogida de la red.